Hace unos cuatro o cinco meses, publicamos un artículo sobre los beneficios que pueden aportar los sistemas de almacenamiento energético BESS (Battery Energy Storage Systems) en instalaciones fotovoltaicas, y cómo estos sistemas representan el futuro para la distribución de energía tanto a nivel residencial como industrial y de red. Subrayábamos entonces la necesidad creciente de integrar almacenamiento para disponer de la energía de forma más eficiente, ante una oferta que empieza a superar a la demanda, y que exige una urgente modernización de la red de distribución.
En ese mismo artículo, también abordamos los problemas que surgieron en algunas regiones de Australia y de Estados Unidos, donde los operadores se vieron obligados a limitar el vertido de excedentes o, directamente, a desconectar los sistemas fotovoltaicos residenciales ante el riesgo de que la energía disponible superara ampliamente la demanda, con el consiguiente peligro de colapso del sistema ante la imposibilidad de compensar la generación de estas instalaciones
Pues bien, ya no tenemos que mirar tan lejos para ver las consecuencias de no invertir en la red ni adaptar la producción y el consumo energético. Lo vivimos en España el pasado lunes 28 de abril (Solo las islas se libraron). Si, como parece, se confirma el diagnóstico de las causas del “cero energético”, este tipo de situaciones podrían repetirse si no se adoptan las medidas necesarias.
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El apagón del 28 de abril: una llamada de atención
El incidente dejó patente algo que muchos propietarios de instalaciones fotovoltaicas (tanto residenciales como industriales) desconocían: siguen dependiendo al 100% de la red de distribución. Incluso en instalaciones con baterías, la desconexión fue total. Esto se debe a los protocolos de seguridad que obligan a que, ante un apagón, las instalaciones se apaguen automáticamente para evitar la inyección de energía a la red, protegiendo así a los operarios que puedan estar trabajando en su reparación.
Desde Matra, más allá de buscar culpables, queremos poner el foco en lo que sí está en nuestras manos: cómo preparar nuestras instalaciones para que, ante una situación similar —aunque sea a menor escala—, podamos seguir contando con energía en nuestros hogares y negocios, al menos durante un tiempo limitado.
¿Por qué no funcionan nuestras instalaciones durante un apagón?
Es común pensar que, si tenemos placas solares —e incluso baterías—, seguiremos teniendo energía mientras brille el sol o queden reservas. Pero no es así. Todas las instalaciones fotovoltaicas deben estar conectadas a la red, y ante una interrupción del suministro, quedan automáticamente fuera de servicio para evitar cualquier aporte de energía a la red que pueda poner en riesgo la seguridad de los técnicos.
La solución: el “modo isla”
La buena noticia es que existe una alternativa: configurar la instalación para que, ante un corte de suministro, entre automáticamente en modo «isla» o “back-up”, funcionando de manera totalmente aislada de la red. De esta forma, podremos seguir utilizando la energía generada por los paneles mientras haya sol, y después, la almacenada en las baterías.
Para que una instalación pueda funcionar en modo isla, deben cumplirse ciertos requisitos legales y técnicos:
- Desconexión física de la red pública durante el apagón, según el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) y las normativas UNE 217001 y UNE-EN 50549.
- Instalación de un sistema de conmutación automático o manual tipo EPS (Emergency Power Supply), que permita el funcionamiento aislado.
- Verificación por parte de un técnico autorizado, que garantice que el EPS realiza una desconexión total de la red.
- Actualización del boletín y legalización de la instalación ante Industria, ya sea desde el proyecto inicial o como una modificación posterior.
¿Y en instalaciones industriales?
Aunque el principio es lo mismo, las soluciones para instalaciones industriales, especialmente en media y alta tensión, son más complejas. Cumplir con los requisitos mencionados exige un proyecto eléctrico detallado, firmado por un ingeniero, en el que se sincronicen adecuadamente las cargas con la energía solar y las baterías. Además, es necesaria contar con una autorización expresa de Industria cuando se superan los 100 kW.
Una nueva mentalidad tras el apagón
Hasta ahora, el modo isla se consideraba principalmente en zonas con conexiones deficientes o frecuentes cortes. Sin embargo, tras el apagón del 28 de abril, muchos clientes han empezado a plantearse seriamente la necesidad de adaptar sus instalaciones para disponer de energía cuando más se necesita.
Desde Matra, podemos ayudarte a revisar tu instalación y evaluar su viabilidad para operar en modo isla. Porque la independencia energética no es una utopía, es una decisión estratégica.
